Inocencia cósmica

Escucho a mi hija gritar
Soy La Vaquera de las Galaxias
y salgo a hacerle compañía
aunque sé que está perfectamente
      acompañada
por seres espaciales e invisibles
y una tabla pegasea
que la eleva por encima
      de las nubes
Con aluminio ha construido
      un arma del futuro
y las estrellas de su vestido
      iluminan su rostro

Escucho sus ocurrencias:
cada una de mis balas
dice
son un poblado en potencia
que disparo hacia el espacio
para crear otros planetas

Mi hija no quiere que seamos
     únicos
por eso inventa a sus hermanos
     superhéroes
capaces de salvarnos
de las catástrofes que somos

Extraña a su padre que debe estar
en una de las cien mil millones
    de galaxias
del universo visible
en uno de tantos versos orbitados
por planetas inconciliables

Al escuchar a mi hija
también escucho el grito
de la otra mitad
de su ADN

Escucho
las moléculas de mimos
   y de abrazos
que tanta falta le hacen
   y me hacen
y cuando, finalmente,
me acerco a jugar con ella
encuentro la sequía pertinaz
de mi imaginación
causada por el sol de mi cansancio
pero me quedo junto a ella
en solidaridad, para ayudarla
en la inagotable tarea
que es poblar el tiempo con el cuerpo
el espacio con ideas
y acompañar las soledades
que llevamos dentro

 

                               FJ González

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