III


En esta conversación opinaron
varias voces, no ruidosas, sí revueltas.
Hubo tiempos de esplendor
y otros donde sin máscara ni oxígeno
la miseria apareció impávida.
Se podría describir un pozo:
pajillas, hierba, retazos de hilo,
diversas plumas, lodo seco y de cuatro
a cinco sapos recién agazapados.
Todo lo que quiero decir
cabe en el lapso entre el momento
en que una mano humana toca un nido,
en la tormenta cae un rayo,
o el vaho sobre un vidrio desaparece.
Algunos pequeños insectos
entre sus patas guardan abundantes,
trágicas, espinas defensivas en patas raptoras
y es así como ni un año ni cinco ni quince
pueden ser el referente de haber vivido algo
medianamente ajeno o propio pero feliz.


*
Amaranta Caballero Prado

 

 

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